31 de diciembre tenía dos día en la ciudad fría, en la ciudad de la cordillera, realizando varias actividades, que me permitiría acoplar algunas cosas en la zona, me despedía de mis compañeros, los que me indicaban el cuidado que debía tener, debido a que me había vuelto muy predecible.. Tome hacia el viaducto y justos cuando entraba al centro comercial de los chinos, vi cuando se acercaba dos funcionarios de la guardia y me solicitaron me documentación, como es lógico el documento que llevaba era falso, el funcionario me requirió que digiera los datos, pero solo tenía 24 horas que me lo habían entregado, por lo tanto me era difícil. Los nervios, no lograba dominarme, así que con mucha calma le esplique el número, pero me equivoque en uno eso confundió al funcionario quien me indico muy amablemente que lo repitiera. _ ¿señor...? interrogue al guardia. – ¡Me está dando un numero equivocado! Fue cuando recordé que la cedula que le había entregado era la reciente. Se preguntara usted ¿por qué tengo una cédula falsa? Lea poco a poco esta historia , la cual relatare por capitulo. Donde contare todo lo que he vivido. Pero sobre todo el amor que me regreso la razón de vivir.
martes, 3 de enero de 2012
Aurora la pequeña mariposa!
Cada semana, contare la historia, sin miedo… lo que me separa lo que dicen la gente, lo que he averiguado como periodista. Daré un relato basado a mi experiencia con la mariposa... Usted juzgara este amor…
Hacia frio, un insoportable frio… era una mañana común y corriente, con el cielo encapotado por las expresar nubes de un cielo que anunciaba lluvia. El vehículo bordeaba, la estrecha de la cordillera, hermosa, misteriosa, pero tan llena de historia y tradiciones que todos íbamos era pendiente del ensueño del paisaje frio. Ordene al conductor que se detuviera un momento en un merendero, pequeño pero que me hacía pensar que podría conseguir, majares deliciosos, de esos que la tradicional cocina de la zona brindaba a los turistas. El chofer se detuvo. Nos bajamos y con el rechinar de los dientes ¡nos estiramos! Y vimos el panorama.
Nos bajamos y solicitamos servicio, yo mi tradicional café bien cargado, y un agradable desayuno el cual contaba de una sopa, de papas y montes. Los demás pidieron comida muy apegada a sus acostumbres centrales para nada, buscaban experimentar de las delicias que ofrecía la región ¿temerosos? ¡Quizás! De no saber si le gustaría lo que se les ofrecía.
Cuando hice esa para donde solo buscaba comer y disfrutar de la hospitalidad de los lugareños, jamás me imagine que la ruta que tomaría me llevaría a encontrarme con el amor de mi vida con Aurora “mi pequeña mariposa”
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